Bismillahi
Rahmani Rahim
En el Nombre de Dios, el
Misericordioso, el Compasivo
¡O gente que sufrís!,
solo lograréis la paz a través del recuerdo de vuestro
Señor. Hoy en día la mayoría de la gente
sienten que están sufriendo, que están en desgracia,
y la pregunta que usualmente hacen es: "¿A donde puedo
escapar de mis problemas?" La llegada de estos tiempos es
pronosticada en todos los Libros Sagrados, y finalmente también
en el Santo Corán, que describe a la gente sufriendo que
preguntan: "¿A donde podemos escapar?" La descripción
de esos tiempos hace que los corazones de los creyentes se contraigan
en horror. Pero yo miro a los seres humanos de nuestro tiempo,
veo el dolor escrito en sus rostros y los escucho gritar esta
pregunta. Pero no importa donde corran, están destinados
a encontrar una montaña de problemas incluso mayor que
de la que han escapado.
Ahora, toda la gente esta tratando de escapar de sus situaciones.
Los orientales huyen al Occidente buscando libertad y riqueza,
mientras que los occidentales huyen del mar de materialismo al
Oriente para encontrar una forma de vida tradicional. Los campesinos
no pueden seguir resistiendo a vivir en el campo y huyen a las
ciudades buscando la vida "civilizada", y los habitantes
de las ciudades, enfermos con las enfermedades de la civilización
se congregan en el campo buscando un estilo de vida sano. Pero
muchas veces, incluso cuando la gente se las arregla para escapar
de un lugar a otro, de una cultura a otra, de un clima a otro
o de un matrimonio a otro, buscando alivio de sus aflicciones,
solo se encuentran a sí mismos enfrentados ante otra serie
de miserias, y entonces caen en la desilusión y la desesperanza.
El estado presente de las cosas es el cumplimiento de la predicción
del Santo Profeta sobre que llegaría un tiempo en que la
gente pasaría por los cementerios y diría: "¡Si
sólo fuésemos uno de vosotros, o si sólo
vosotros estuvieseis en nuestro lugar y nosotros en los vuestros!
¡Vosotros descansáis, y nosotros estamos atormentados;
oh, que afortunados sois de haber vivido en tiempos pasados y
nunca tener que haber visto estos días!"
Entonces ¿dónde se puede encontrar protección
para estas desgracias? Allah Todopoderoso responde la pregunta
de esa gente desesperada, diciendo: "¡Huyan
hacia su Señor!" La respuesta
es muy simple, pero nuestros egos se rebelan contra nuestra huida
en esa dirección, diciendo: "No, no te permitiré
que huyas hacia nadie salvo hacia mí, ni que tengas ninguna
protección mas que la mía, porque yo tengo mi propia
voluntad, mi propio conocimiento y mis propios ideales: son todo
lo que necesitamos, entonces ¡ven a mi refugio!" Pero
realmente ¡el refugio del ego está lleno de goteras,
no puede impedir la entrada del chaparrón de las tribulaciones!
Tanto la Torá y como en el Corán nos cuentan la
historia de Noé [Nuh -en árabe],
la paz sea con él. Incluso hoy en día podemos obtener
sabiduría y una valiosa lección de los hechos que
ocurrieron durante la vida de ese tan antiguo Profeta. Ningún
evento histórico nos muestra más claramente que
la única protección real está con nuestro
Señor, y cómo el refugio creado por nuestras mentes
será arrastrado. Noé fue enviado a su Nación
y a toda la gente viviendo en su tiempo. A ningún Profeta
jamás se le otorgó un periodo de vida tan milagroso
- novecientos cincuenta años - pero ningún Profeta
fue atormentado con un rechazo y una persecución tan persistente.
Cada vez que él se levantaba y exhortaba a su gente, ellos
lo apedreaban hasta que caía inconsciente. La historia
es bien conocida. Finalmente, después de varios siglos
de intentos en vano para guiar a la gente, él rezó:
"O mi Señor, Tu no dejes en la faz de la Tierra ni
siquiera una familia de esta gente de corazón duro, ya
que todos los hijos nacidos de ellos se convierten en tiranos,
incluso peores que sus padres. Si Tu los dejas ser, se descarriarán
hasta las pocas personas que han creído en Ti. O mi Señor,
cuídanos y perdónanos a mí y a mi familia
y a aquellos creyentes que están con nosotros".
Luego el Señor le concedió sus plegarias y resolvió
destruir a los malvados enviándoles un diluvio que cubriera
la Tierra, y Él le ordenó a Noé que construyera
un arca como refugio para los pocos creyentes y para un macho
y una hembra de cada tipo de animal. Luego Noé comenzó
la construcción del Arca, no en la costa, sino en el medio
de tierra seca. Alguna gente le preguntó: "O Noé,
¿qué estás construyendo?" "Estoy
construyendo un Arca como refugio contra una gran inundación
que el Señor enviará sobre la Tierra." "Entonces
por qué no la construyes al lado del mar en vez de en este
suelo elevado, porque aunque llueva como tu dices, aquí
solo habrá torrentes salvajes corriendo hacia el mar, y
tendrás un agitado paseo bajando un río tan salvaje",
dijeron sarcásticamente. "No", dijo Noé,
"este será un diluvio como ningún otro, una
inundación que no dejará nada elevado y seco, y
no habrá ríos corriendo hacia el mar: cuando caiga
esta lluvia, todo será mar." Ellos se reían
despectivamente y se iban diciendo: "¡Un hombre tan,
tan viejo, y todavía predica las mismas tonterías
de siempre, junto con la amenaza de un diluvio para intimidarnos
a su religión!"
Y finalmente, cuando Noé completó la construcción
del Arca, invitó a su familia y a todos los creyentes a
entrar. Todos ellos se apresuraron a entrar, salvo por uno de
sus hijos, que había sido influenciado por la lógica
de aquellos que habían ridiculizado a su padre. Él
dijo: "No necesito subir a esa nave destartalada. Si realmente
llueve como tu dices, buscaré refugio en la cima de una
montaña. Nunca se inunda allí, solo en los valles.
Esta es una clara ley natural, y yo confío en mi propia
percepción y lógica. Sé hacia donde van las
inundaciones y hacia donde no." Noé le suplicó:
"O mi hijo, tu piensas que sabes, pero estás equivocado:
¡sube a la nave y estarás a salvo!" Pero el
hijo obstinadamente se mantuvo en su juicio, un juicio que hubiera
sido correcto ante cualquier otra inundación que el mundo
hubiera conocido, salvo esta, que inundo la Tierra hasta casi
un metro por encima del pico que el hijo de Noé había
subido, y él pereció.
En este relato está contenida una lección para todos
los hombres que han puesto su confianza en las producciones de
sus propias mentes, y en su nombre estamos contando la historia
del destino del hijo de Noé cuando se dirigió a
la montaña en vez de hacia el Arca. Y en nuestro tiempo,
naciones enteras están tratando de escapar del siempre
elevado nivel del diluvio de aflicciones, adoptando soluciones
de acuerdo a sus cálculos mentales, no oponiéndose
a los dictados del ego - ellos están subiendo montañas
en vez de subir al Arca. Los que proponen soluciones a los problemas
del mundo se paran en la cima de las montañas y llaman
a la gente a sus propios refugios "altos y secos". Cada
uno exclama: "¡Vengan aquí! Suban a este pico,
no aquel: ¡el nuestro es el pico que está a salvo!"
Pero lentamente sus picos aislados disminuyen ante la creciente
de las aguas, y pronto todo estará sumergido. Ahogarse
en el mar de las aflicciones es un terrible final.
La llave de la redención es el arrepentimiento, y por lo
tanto, frente a Allah, incluso el caso de aquellos que han corrido
a las montañas en vez de hacia el Arca y han caído
al mar, no es irremediable, ya que Dios escuchó la plegaria
de Jonás desde el estómago de la ballena: "O
mi Señor, no existe ningún dios salvo Tu. ¡Glorificado
sea Tu Nombre! ¡Verdaderamente, yo he sido de los impíos!"
Se tornó completamente hacia su Señor, y Dios lo
salvó de esa terrible y oscura prisión. "Y
así es como rescatamos a los creyentes",
dice el Señor; y entonces debemos glorificarlo, y encontraremos
seguridad del diluvio de los sufrimientos.
Una persona solía quejarse encarnizadamente del canto de
las ranas durante la noche. Enojado les gritaba: "¿Qué
es todo este ruido? ¡Callaros! Todas las noches me mantienen
despierto con su 'rak rak rak' " Entonces una rana de ese
estanque contestó: "O hijo de Adán, yo no soy
holgazana como tu, durmiendo toda la noche. Mantengo esta vigilia
nocturna y alabando a mi Señor cien veces. ¿No estas
avergonzado de quejarte de que yo te aparto del sueño?"
Si, debemos huir hacia nuestro Señor ante los sufrimientos,
entregándonos con devoción hacia Él. Si se
sienten agobiados por las olas de los sufrimientos, entonces digan:
"Subhanallah, Gloria a Dios", y esas olas se calmarán.
Glorificad al Señor, y seréis elevados en la Presencia
Divina, esa es nuestra solución.
El Santo Corán dice: "Ellos
olvidaron a su Señor, entonces Él se olvidó
de ellos".
En realidad Él nunca
se olvida de nadie, pero como un castigo a nuestro olvido, Él
permite que nos sintamos olvidados, entonces somos abrumados por
las aflicciones. Por lo tanto, todos los días gente viene
a mí, tratando de descargar una pesada carga de miseria,
y los diarios están llenos de historias de sufrimiento.
Hoy en día, a través de la televisión, se
nos presentan destacados los desastres y las aflicciones del día.
Si, ahora debemos enfrentarlo todo, no solo la pequeña
prueba de nuestra vida diaria, sino también a los desastres
que vemos en televisión, que afectan incluso a un corazón
hecho de hierro.
Hoy en día, para darle a la gente un escape, para permitirles
descargarse a sí mismos de algunas de sus penas, se ha
fundado una nueva rama de la medicina, la psicólogos, y
a esos doctores se les paga mucho solo por escuchar los detalles
del caos mental y emocional de la gente. Y a pesar del costo que
involucra consultar tales doctores, sus consultorios se encuentran
en cada esquina, como solía ser con las verdulerías:
ese es un signo de que las enfermedades mentales están
aumentando. Los corazones de esos psiquiatras tienen que ser tan
expansivos para ser capaz de escuchar tantos relatos de desgracia
para tratar y ayudar a sus pacientes, pero la mayoría también
se sienten agobiados, y vienen a mí para descargar pesadas
cargas. A veces mi corazón se siente como si también
se hundiera, ya que me afectan las desgracias de la gente. A veces,
ayudo a poner a alguien en la vía correcta señalándole
las causas de su aflicción, y yo busco el apoyo de mi Señor
y Su perdón ...
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Palabras de Mawlana
Shaykh Nazim, del libro: 'Océanos de Misericordia
del Sol Naciente'. Traducido por Hamida Casagrande y
revisado por Nuruddin Margarit y Umar Martínez. |